Panadería San Martín

Panadería San Martín, o “la San Martín” como cotidianamente le llaman los guatemaltecos, es una famosa y  querida panadería que se inició en el año 1974 vendiendo pan y pasteles, pero su aceptación fue tal que pasó de ofrecer sus productos recién horneados para llevar, a ser una cadena de restaurantes y pronto, un punto de reunión para familias y amigos que  gustan compartir un buen desayuno acompañado de una deliciosa taza de café.

Esta panadería-restaurante ha formado parte de las familias chapinas desde hace 43 años y su éxito radica en la frescura de sus productos y en el mejor servicio todos los días.  Su origen como dijimos, fue una pequeña panadería y hoy, cuenta con 42 tiendas.  Recetas de antaño combinadas con procedimientos artesanales y los mejores ingredientes son el secreto de la panadería.

El menú de San Martín es sano, variado y nos invita a querer probarlo todo.  Acá puedes almorzar ó cenar, pero nosotros te recomendamos desayunar.  Empezar el día con un exquisito café guatemalteco (tostado en su propia tostaduría) y un desayuno “chapín” o “típico” que consiste de huevos revueltos o estrellados, todos servidos con frijoles volteados, queso fresco, plátanos fritos y claro, las respectivas salsitas o “chirmol” para ponerle el toque final. Este desayuno es  un plato tradicional y muy popular en las costumbres gastronómicas del día a día de los guatemaltecos.  Es delicioso.

Mientras esperas tu orden, los meseros te consentirán con una canastita de pan para que pruebes y acompañes tu café con las muy chapinas champurradas (pan dulce) y degustes el original pan de agua que se ha vuelto parte de la mesa de los guatemaltecos.

Otro plato delicioso que no puedes dejar de probar, son las inigualables chilaquiles verdes: tortillas cortadas en tiras bañadas en salsa y queso fresco, que a pesar de su fama y gran demanda, sólo se sirven durante la mañana.  Este platillo satisface (y supera) la expectativa de los paladares más exigentes.  Se llaman chilaquiles verdes porque están bañadas en una salsa hecha a base de “miltomate”, también conocido como tomatillo o tomate verde.  Estas las sirven con tiras de pechuga de pollo y si pides  que les agreguen un par de huevos estrellados (o revueltos)  tu experiencia estará completa. Desayunarse unas chilaquiles verdes es sentirse consentido.  Con el miltomate se preparan muchos de los guisos de platos tradicionales guatemaltecos.

En fin, cuando entras a la San Martín, ya no quieres salir del lugar.  El ambiente, que evoca la cocina de la abuelita, es acogedor y hogareño, un estilo de vida arraigado a las costumbres de los guatemaltecos y su consumo de pan.

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